El crecimiento de la “mancha urbana” trae consigo una serie de problemas. El auge de las ciudades se presenta, entre otros aspectos, por las migraciones de habitantes de las entidades o zonas rurales en busca de bienestar, ya que, por lo general, enfrentan escasez de empleo, bajos salarios o poca rentabilidad del campo.
Esa movilidad también provoca que se lleven a cabo asentamientos irregulares, invasión de espacios de conservación, de cerros, laderas, barrancas, incluso cauces de río; lugares donde al paso del tiempo continúa su expansión y, de esta manera, sus pobladores demandan servicios como calles, pavimentación, luz, agua, entre otros. Las ciudades entonces dejan de ser sitios que sus habitantes puedan disfrutar.
La actual pandemia por la COVID-19 debe llevarnos a replantear las ciudades, a promover más la vida de barrio, la ciudad compacta; hacer más eficiente el transporte público e impulsar ciclovías y el uso de la bicicleta, señalan los expertos de la UNAM, Javier Delgado Campos y Manuel Suárez Lastra.
Es necesario también que urbes como la Ciudad de México dejen de crecer sin control y de manera horizontal, agregan en ocasión del Día Mundial de las Ciudades, que se conmemora este 31 de octubre y cuyo lema es: “Valorando nuestras comunidades y ciudades”.
En nuestro país, 80 por ciento de la población vive en localidades urbanas. La Ciudad de México es la que registra la mayor densidad poblacional al concentrar cinco mil 697 personas por kilómetro cuadrado mientras que a nivel nacional hay 61 habitantes en ese mismo espacio, de acuerdo con el INEGI.
UNAM. 30/10/2020.

Periodista