Toluca de Lerdo, estado de México, a 15 de enero de 2026. México ya demostró que puede eliminar el sarampión, por lo que el reto actual no es inventar un nuevo modelo, sino restaurar continuidad, disciplina operativa y responsabilidad estatal, afirmó la Dip. Jennifer González, quien destacó que las acciones emprendidas por el gobierno del Estado de México en materia de Salud, han permitido contener el brote de sarampión con tan sólo dos casos confirmados.
Sin embargo, la Dra. y Presidenta de la Comisión de Salud, Asistencia y Bienestar Social de la Cámara de Diputados del estado de México, afirmó que esta entidad, con casi casi 17 millones de habitantes y la movilidad en la Zona Metropolitana del Valle de México, incrementan el riesgo de propagación a esta enfermedad que puede causar complicaciones graves como neumonía, encefalitis e incluso la muerte.
Hasta el 11 de enero del presente año, se habían registrado 6 mil 649 casos confirmados de sarampión en todo México y 24 defunciones asociadas, mientras que en el Estado de México se habían detectado 2 casos confirmados, indicadores que demuestran la circulación persistente del virus y la necesidad de reforzar la vigilancia epidemiológica y la cobertura de vacunación cerrando brechas de cobertura para evitar la expansión territorial y nuevos brotes.
El sarampión no es solo fiebre y exantema: es neumonía, encefalitis, discapacidad y muerte evitable. Permitir que los brotes se normalicen sería aceptar como destino lo que es, en realidad, una falla corregible, añadió la legisladora del grupo parlamentario de MORENA.
Hizo hincapié en que el resurgimiento del sarampión en México constituye un evento centinela de alto impacto sanitario, que debe analizarse con rigor técnico y no únicamente desde la confrontación política. Es un hecho documentado que México interrumpió la transmisión endémica del sarampión en 1995, y que la Región de las Américas fue certificada como libre de sarampión en 2016 por la Organización Panamericana de la Salud, gracias a décadas de vacunación sistemática, vigilancia epidemiológica activa y respuesta oportuna a casos importados.
Desde una perspectiva de salud pública, el retorno de brotes en 2024–2025 no debe interpretarse como la “reaparición espontánea” de una enfermedad erradicada, sino como el resultado previsible de brechas acumuladas en cobertura, heterogeneidad territorial y disrupciones operativas. El sarampión es uno de los virus más contagiosos conocidos; su reemergencia no es ideológica ni discursiva: es matemática epidemiológica. Cuando la cobertura efectiva desciende por debajo de 95%, el riesgo de brote es inevitable, precisó.
Sostuvo que México sí cuenta con los instrumentos normativos, técnicos y programáticos para controlar el sarampión, entre ellos:
– Un Programa Nacional de Vacunación con sustento científico.
– Lineamientos de vigilancia epidemiológica compatibles con estándares internacionales.
– Una red institucional histórica —incluyendo al Instituto Mexicano del Seguro Social— que demostró durante décadas que la eliminación era posible con continuidad operativa y abasto suficiente.
Comentó que señalamientos sobre desabasto intermitente, rezagos en la aplicación de la vacuna SRP y fallas logísticas, así como déficits relevantes de aplicación entre 2018 y 2024, no deben negarse ni minimizarse. Estos datos no invalidan la estrategia nacional, pero sí evidencian problemas de ejecución, planeación y gestión de compras públicas, que deben corregirse con urgencia.
Desde el punto de vista del Estado, es fundamental precisar que pasar de control a brote no equivale automáticamente a un colapso total del sistema, pero sí representa una alerta mayor de gobernanza sanitaria.
Subrayó que la discusión sanitaria debe elevarse por encima del intercambio partidista, porque el virus no distingue entre administraciones pasadas o presentes: aprovecha cualquier vacío, pasaje entre fronteras.
En salud pública, el verdadero “bienestar” no se proclama: se vacuna, se mide y se sostiene, por ello:
1. “En el Estado de México, la epidemiología no es discurso: es vigilancia permanente, vacunación oportuna y respuesta inmediata para proteger a la población.”
2. “Nuestro trabajo en el Estado de México se sustenta en datos, vigilancia epidemiológica activa y control efectivo de enfermedades prevenibles por vacunación.”
3. “La epidemiología en el Estado de México guía decisiones: identifica riesgos, orienta acciones y salva vidas.”
4. “En el Estado de México, el control epidemiológico se construye con evidencia, cobertura vacunal y presencia territorial constante.”
5. “La experiencia epidemiológica del Estado de México demuestra que la prevención funciona cuando hay planeación, seguimiento y responsabilidad institucional.” Concluyó la Dip. Jennifer González, Dra. y Presidenta de la Comisión de Salud, Asistencia y Bienestar Social de la Cámara de Diputados del estado de México.

Periodista